El par de mejores amigos se encontraban disfrutando del resultado de su cacería. La verdad era que lograron atrapar a su presa en un abrir y cerrar de ojos. Debieron ser rápidos, precisos para que ese pedazo de ser humano no se enterara de que estaba siendo encerrado.
—¡Te pedí pan con queso, Marcus! ¡Esto ni siquiera tiene relleno! —exclamó el temido mafioso, sosteniendo el paquete de pan como si fuera un delito grave, muy grave.
—Es solo pan, no tiene tanta importancia —contestó el responsabl