¿Esperanza? ¿De verdad había espacio en el corazón de Astoria para volverlo a amar? Le falló de una y mil maneras; si bien algunas cosas eran por malos entendidos, él no hizo nada para escuchar sus inseguridades.
La amaba y ella lo amaba. Lo amaba tanto que dio por sentado que jamás se iría de su vida.
Aquí estaban, sin el hijo que se suponía deberían tener, divorciados, descubriendo el pasado que un día los separó y sin saber qué hacer con sus sentimientos.
—¿Debemos irnos ya? —cuestionó Astor