Nos levantamos muy temprano, era sábado y hoy tenía un día cruzado, debía organizar todo. Egan tenía partido a las nueve de la mañana y Adara tenía ballet. Se cruzaron las horas y para colmo en lugares diferentes. No demoraban en llegar mis padres para que me ayude con alguno de los dos. Podía estar en la presentación de la niña, luego llegar al partido y verme los últimos minutos del juego del niño. Sí, iba a hacer eso. Mi padre se irá con Egan.
—¡Ya llegó, ya llegó! ¡Yo sabía que no me iba a