C124: Hubieras dejado que te matara.
Evangeline estaba sentada en un rincón oscuro de la habitación en la que había sido encerrada, con la mirada perdida y fija en la nada. Apenas algunas lágrimas resbalaban por su rostro, pero no había sollozos, solo un silencio gélido que llenaba el aire.
Todo se sentía irreal para ella. No podía creer que las cosas hubieran llegado a este punto. Había pensado que, a pesar de todo lo que había hecho, siempre sería intocable. Creía que nadie se atrevería a descubrir sus verdaderos planes, confian