C118: Lo que hiciste no tiene perdón.
Alister estaba parado frente a Yimar, con las pupilas incrustadas en su rostro. Verlo de esa forma, destrozado por lo que estaba sucediendo, era algo que le resultaba insoportable.
No se merecía esto. Yimar siempre había sido un licántropo justo, dedicado y un trabajador incansable, alguien que había luchado por el Clan y por su familia sin esperar nada a cambio. En sus pensamientos, Alister lamentaba profundamente que fuera su propia hija quien estuviera causándole tal dolor. No era justo que