Nando no comprendió nada, no sabía si ella estaba jugando; sin embargo, recorrió con la mirada el sensual cuerpo de la mujer por la que había esperado toda su vida, aunque permanecía estático sin moverse de su lugar.
Isabela caminó hasta él, le quito la chaqueta que él traía puesto, se miraron fijamente a los ojos, fue entonces cuando él no pudo resistirse ante la mirada de ella, la tomó de la cintura, sorprendiéndola, la estrechó a su cuerpo y la besó con locura, casi no podían respirar, por