Nando, elevó ambas cejas, abrió sus ojos con sorpresa, mientras su corazón bombeaba con fuerza descomunal.
—Pensé que...—se quedó pensativo porque no lograba coordinar sus ideas. —¿Por qué lo hiciste? —cuestionó con curiosidad.
Isabella ladeó su cabeza, suspiró.
—¿Aún no te das cuenta? —cuestionó—, lo hice por ti, porque yo...—mordió sus labios.
Nando la miraba expectante, deseando con todo su ser escuchar las palabras que había esperado por años, entonces se acercó a ella. Isabela chocó su esp