Minutos después apareció de nuevo en la sala frente a Nando, el chico enseguida notó la palidez en el rostro de Isa y sus ojos acuosos.
—¿Estás bien? —cuestionó con preocupación.
—Sí —respondió ella— debo volver a casa, no tarda en llegar Katty.
Nando centró su mirada en Isa, no se quedó muy convencido de la explicación de ella.
—Sabes bien que reconozco cuando mientes —expresó—, el tono de tu mirada cambia, y te tiembla el labio inferior.
Isa se enrojeció al escucharlo, inclinó sus parpados.
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