Mundo ficciónIniciar sesiónHoras después
Aunque terminamos de vestir a Joosher y me marcho con él hacia el comedor donde con cuidado lo alimento, Reymond no se marcha de mi lado aunque solo se la pasa mirándome. Debo reconocer que es incómodo, pero, sabiendo que no dejará de hacerlo, me concentró en darle comida al pequeño que hubiese deseado alimentar desde el primer momento en que nació, pero ambos tuvimos que esperar un año para est






