Mundo ficciónIniciar sesiónGimo de nuevo y eso hace que cierre los ojos y muerda con fuerzas mi labio inferior, porque ¡no debí gemir así! no… no… no… ¡No debí gemir! Oh, por Dios, estoy loca. Completamente loca.
— ¡Elise, ¿Qué demonios estás haciendo con mi tío?! — grita Nate, pero, aunque esta rojo del enojo, no me concentro en él si no, en lo que siento por la cercanía y feromonas de Reymond.P






