Narra Reymond
Mi corazón late frenéticamente, el frio abraza mi nuca y el rostro de Elise se coloca cada vez más pálido, mientras sus ojos se cierran. Mi mente piensa lo peor y no es para menos, porque la herida es en medio de su vientre, uno del que sale mucha sangre.
‘No puedo permitir que Elise muera. Aunque me cueste la vida, debo salvarla.’ Me digo mentalmente.
— Elise, despierta por favor. — digo golpeando levemente su mejilla para que reaccione, pero, no reacciona e incluso, se transform