POV DE ISABELA
Despertar en la casa del norte era una experiencia sensorial que casi había olvidado. El olor a pino fresco, el murmullo del viento golpeando los cristales y, sobre todo, el calor constante de Ethan a mi lado. Su brazo rodeaba mi cintura con una firmeza protectora, incluso en sueños. Me quedé quieta, observando cómo la luz del amanecer bañaba su rostro, suavizando las líneas de cansancio que los meses de guerra habían tallado en sus facciones.
Intenté moverme con cuidado para no