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Sin embargo, Andrés había tomado precauciones contra su grupo de amigos y no permitía que nadie se acercara a la mansión. Incluso Aurora no podía entrar, a pesar de sus súplicas. Solo por ser la mejor amiga de Alina, pudo verla una vez antes del parto. 

Al verla sentada en el sofá de cuero, luciendo como una dama mimada, incluso con el vientre tan grande, pero sin perder su belleza, bañada por el cálido sol que entraba

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