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Si antes aún mantenía la esperanza, ahora Alina no entendía sus intenciones, estaría siendo una tonta. El chico volvió a entrar con una toalla, pero esta vez no se sentó, sino que avanzó hacia ella.

Alina ya había bebido un poco, y además, su rostro estaba enrojecido por el baño. Se sentía más caliente. Cuando él entró como si nada, ella se dio la vuelta, respirando con dificultad, dándole la espalda, mostrando sus curvas.

En ese momento, no podía creer que el chico hubiera ac

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