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Sin embargo, justo cuando podía oler su aroma y sentir su aliento en su mejilla, cuando se sentía abrumada por la vergüenza y la emoción, de repente se detuvo, sin atreverse a moverse.

——Tú…——Alina sintió que la palabra se quedaba atrapada en su garganta, y sus mejillas ardían como carbón.

El chico respiró profundamente, tratando de calmarse, y ajustó lentamente su postura, apoyand

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