89| Algo que se rompe.
Helene no había tenido mucho tiempo para pensar, se había acostado en la cama y había meditado profunda y extensamente qué era lo que le sucedía, por qué le atemorizaba tanto y estaba en medio de ese proceso de entendimiento cuando el teléfono de la habitación sonó, cuando contestó, al otro lado era la recepcionista del hotel.
Helene aún no se había acostumbrado al acento marcado de los mexicanos, pero un así entendió muy claramente lo que le dijo la mujer.
— El doctor sea ha llevado a su espos