80| Mentiras.
Helene apretó la mano de Itsac con fuerza, sentía que el hombre la necesitaba como nunca antes y se veía en su mirada una mezcla entre rabia y preocupación.
— Cuando papá murió — comenzó a contarle — y después de que me rescataran de la jungla, llegué a México sin nada. Alexander me había robado la empresa y lo único que me quedó en la vida fue mi tío.
»Era un hombre altivo, como ya lo viste, pero era mi familia, lo único que me quedaba en la vida y después de que Val me ayudó a recuperar Aer