Cuando Itsac salió al patio de la casa, respiró el aire fresco de la mañana, el sol relucía resplandeciente en el cielo y parecía que el día quería imitar su genio esa mañana.
Nunca se había sentido tan completo en toda su vida, su presidencia en Aeromaya estaba a salvo y tenía a su lado una mujer hermosa y valiente, que daría todo por él así como él todo por ella, y amanecer a su lado cada mañana desde que se habían casado era una bendición, pero tenía tanto tiempo sin pilotar que las manos c