Lo siguiente que Helene debía hacer: Conseguir un testigo. Eso sería más fácil de lo que había imaginado, Carlo, Portia, hasta la misma Ana Leticia podría ayudarle, pero Helene había llamado a su cuñada Lia, la había preparado para traerla a la ciudad y se sintió mal si cambiaba de opinión repentinamente, así que cuando llegó en la noche a la casa de Itsac, se sentó en el borde de la cama y llamó por el teléfono fijo que tenía ahí directo al hotel.
— Hotel Las Cumbres ¿en qué le puedo ayudar?