Helene saltó del avión a la pista de aterrizaje y sus zapatos sonaron, cerró la compuerta que había abierto y apagó la linterna.
— ¿Y ahora? — preguntó y Toro le habló a través del auricular.
— ¡Corre! — le dijo — la señal del celular entró al aeropuerto, está en la sala de espera de los pilotos, pero quien lo tiene parece que tiene la intención de irse, fue hasta la salida, pero regresó, parece que olvidó algo.
Helene comenzó a correr hacia el lugar, tenía el corazón acelerado y los puño