136| Recuerdos de guerra.
Helene pilotó el avión saliendo del pueblo, la maleta de Dimitri no era más que una pequeña mochila con cuatro o cinco trapos dentro. Cuando entró al avión Helene lo vio inseguro, claustrofóbico, pero se sentó junto a una ventana en silencio. Ella encendió el motor, comprobó que todo estuviera bien y emprendió la marcha hacia Italia.
Tenían un viaje muy largo que recorrer hasta llegar a Colombia, así que cuando la altura era adecuada, dejó el piloto automático y a Arantza sentada en el asiento