Mundo ficciónIniciar sesiónPamela Soto estaba en la sala de espera del Pieth, vio a los amigos nuevos de Lucrecia y tomó asiento. La joven apareció con el rostro serio y se acercó. A la mujer, ella sonrió y una risa se le escapó.
—¿Qué vas a hacer?—preguntó Pamela. — Pegarme.
—Voy a destruirte, a ti y el buen nombre de tu padre. Voy a acabar contigo. Te voy a devorar en la corte, en tu grupo social, en cada aspecto de su vida. Ahora nadie va a registrar aquí nada.







