Mundo de ficçãoIniciar sessãoPriscila estaba preparando el desayuno para su mamá el día siguiente, Lucrecia se acercó y le llenó de besos las mejillas. Apagó el fuego y la acercó a un banquillo. Le tomó de las mejillas y le dio un último beso antes de mirarle a los ojos.
—Te amo, peque.
—Te amo, pero los huevos…
—Mi amor, leí un pedacito de esa carta. Sé que papá tuvo muchos días malos—Reconoció. —Priscila, tu papá te amaba, muchísimo. Ahora, si hay algo que necesites perdonarle, sanar, hablar y n







![Terapia y Placer del CEO [+18]](https://acfs1.buenovela.com/dist/src/assets/images/book/206bdffa-default_cover.png)