--- Alexis Betancourt ---
Mientras espero que el juez Alfonso Bríos llegue al lugar, me pido un trago, sé que este hombre es considerado una lacra, mis contactos en la política me lo dijeron, así que, si no hablo con él antes del juicio, las cosas podrían complicarse más de lo necesario.
Veo como un hombre regordete, vestido de traje y con rostro sudoroso, se acerca a mi mesa y toma asiento.
- Señor Betancourt, buena tarde… - Dice el hombre con amabilidad.
- Hola, juez Bríos, un gusto verle. – D