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Estoy sentada en la tapa de escusado de mi baño, es fin de semana, es de madrugada y si lo que sospecho es verdad, solo me abrigo bien y voy a hacerme una prueba de sangre.
Mientras espero, una de mis rodillas sube y baja temblorosa, ansiedad, pánico, miedo, alegría, nervios, felicidad, un cúmulo de sentimientos encontrados me envuelven, finalmente, suena la alarma de mi móvil, tomo aire y lo dejo salir, levanto la prueba y ahí están, dos rayitas rosas.
- ¡Dios! – Digo llev