Al salir Mario del dormitorio yo pude ya vestirme, un poco decaída porque no esperaba que mi esposo me repudiara, pero por otra parte lo comprendia, me fui del dormitorio viendo a Mario y a mi padre sentados en los sillones que había en el jardín acercándome a ellos dos.
—- Papa nos marchamos, nose cuanto tardaremos en volver, te quiero — le dije a mi padre dandole un beso en la mejilla
Al llegar al coche, como mi esposo no me abrió la puerta me quedé mirándolo muy seria.
—- ¿Quieres que me pon