Ese fue el trato que hicimos Mario y yo, pero lo que yo no sabía era que iba a ser doloroso para mi. Después de irnos de la empresa y cada uno en su coche, yo fui directamente a la clínica, no podía dejar que mi madre con lo mayor que estaba pasará la noche sentada en una silla. Mario me siguio, pero desde lejos, cuando aparqué mi auto y bajé de él, entré en la clínica dirigiendome hacia la habitación de mi pequeña en un principio asustada un poco, pues mi madre estaba en el pasillo.
—- Mamá ¿q