Había muchas similitudes entre Eden y Zara.
Al igual que ella, la directora de Recursos Humanos no era mujer más llamativa de la habitación, y también tenía un sentido de la moda cuestionable. Pero dejando de lado las cualidades superficiales, seguían teniendo mucho en común. Zara también era una madre joven y soltera.
Ellas habían charlado un par de veces en los ascensores y pasillos sobre sus bebés, ambos de diecinueve meses, e incluso habían intentado quedar para llevárlos a jugar juntos