En su oficina, Liam se aflojó la corbata y se arremangó, decidido a revisar los informes de la semana apilados en su escritorio.
Estaba a mitad de camino cuando entraron sus primos, con quienes compartía el piso.
Julian se acomodó en el sillón frente a la estantería y encendió la televisión para ver el informe de los mercados financieros. Matthew se acostó en el sofá de cuero negro, el único mueble relajante en la habitación porque a Liam no le gustaba perder el tiempo. Afectaba la productivid