Liam esperaba ansioso en una oficina idéntica a la que se encontraba Eden, dos puertas más abajo. Volvió a comprobar la hora en su Cartier, apartó la computadora portátil y comenzó a caminar molesto.
¿Por qué tardaba tanto en hacer que una bibliotecaria común firmara un papel? Ya había pasado más de una hora.
Debió encargarse él mismo; no Gibby, especialmente cuando conocía su opinión sobre Eden.
Pero si interrumpía la entrevista se habría arruinado el elemento sorpresa, y por cómo Eden lo de