Brenda salió de su escondite en el momento en que escuchó la puerta principal cerrarse de golpe.
Se veía tan aterrorizada como se sentía Eden, y durante uno o dos minutos, ambos se sentaron en el sofá en total silencio, y miraron la pantalla de televisión apagada.
“¿Estás bien?”, le preguntó la niñera cuando el silencio se volvió un poco insoportable.
Con una voz sorprendentemente firme, ocultando el torrente de lágrimas que le inundaban el corazón, Eden le aseguró que estaba bien; había p