—¿Y los César? —preguntó Sofía con curiosidad.
Julio sonrió.
—Serán mi dote. Así, los López serán los número uno de las Diez Élites del DF. ¿Qué te parece?
—Parece un sueño. —Tenía la sensación de que Julio ni siquiera iba de farol.
Pero... ¿Realmente quería eso? No había una respuesta clara en su corazón.
Su silencio animó a Julio a continuar:
—¿Y bien? ¿Qué te parece? Ganarías mucho casándote conmigo.
Mucho más que casarse con Diego, como mínimo.
—Uf.
Sofía volvió a poner los ojos en blanco