Cuando Sofía llegó al lugar y vio lo que estaba pasando, agarró el volante y estrelló el carro delante de los mercenarios para impedir que dispararan a los rehenes. Luego, saltó del carro y se acercó a Bruno y Rodrigo, quitándose el pasamontañas.
—Papá, Rodrigo.
—Sofía, sabía que no nos defraudarías —Rodrigo se alegró de verla, aunque no estaba sorprendido, ya que sabía que ella acudiría en su ayuda.
Por otro lado, Bruno, parecía un poco pálido. Forzó una sonrisa:
—Sofía, no tengo nada de qué p