En el Grupo César. Julio y Alejandro estaban en el despacho.
—Señor César, las acciones del Grupo Navarra han alcanzado el precio límite —Alejandro le entregó a Julio una tableta. Julio le echó un vistazo y asintió satisfecho—. No dejes de vigilar. Sea cual sea el proyecto que persiguen, yo también lo quiero.
—Sí, señor César —Alejandro asintió y se quedó pensativo, rezando por el Grupo Navarra, cuyos propietarios estaban en apuros después de que Vicente ofendiera a Julio.
Quiso seguir habl