—Puedes seguir dejándote engañar por ella si quieres. No tiene nada que ver conmigo. Sólo quiero decirte que visites a tu abuelo en Guadalajara si puedes. ¿No sabes que ahora mismo está en el hospital? —Sofía había renunciado al tema de los sentimientos.
El rostro de Julio se ensombreció:
—No necesito que me lo recuerdes.
—Si no, habrías vuelto a Guadalajara. ¿De verdad crees que le importaría que tuvieras amnesia? —Sofía no podía entenderlo. Si de verdad perdía la memoria, el viejo señor César