Al leer sus mensajes, Sofía llamó inmediatamente a Valerio.
—Entonces, ¿vas a competir?
Le sorprendió ligeramente su enorme reacción.
—¿Por qué? ¿Tienes miedo de que me vaya?
—Mira, tienes talento, pero no eres insustituible —negó, pero en el fondo le preocupaba que su empresa lo perdiera.
El Grupo Sofía acababa de encarrilarse, y la inoportuna marcha de Valerio sólo la haría sufrir. Aun así, si así lo deseaba, ella no le impediría marcharse. Todo el mundo tenía libertad de elección, y ella no t