Sorprendentemente, Sofía estaba un poco preocupada. Se acercó a su cama y le preguntó:
—¿Te duele la cabeza? No debería dolerte. Tu cabeza no estaba herida cuando la revisé. ¿Por qué iba a dolerte?
—No lo sé. ¿Tal vez haya una lesión interna? —dijo Julio.
Al instante, Sofía se puso solemne. Una lesión interna era bastante grave.
—No te muevas. Deja que te revise la cabeza otra vez.
Estaba preocupada y temía no haberlo comprobado bien. Julio se sentó en la cama mientras Sofía se inclinab