Sofía dejó su taza y miró a su padre con cierta resignación:
—Nunca la vi cuando era pequeña, así que no puedo empezar a llamarla 'mamá' de repente.
—Sé que es difícil, solo espero que no le guardes rencor. Al final, su partida fue más mi culpa que la suya— dijo Bruno, lamentando no haber tenido la capacidad de retener a Maribel, lo que había llevado a la situación actual.
Sofía, sin embargo, no parecía preocupada por eso.
—Ni usted ni ella deben sentirse culpables. Crecí bien en Atenguillo, y