Sofía, al escuchar su lamento, no pudo evitar echarle una mirada y dijo:
—Parece que te ha ido muy bien últimamente.
—Por supuesto.
Apenas terminó de hablar, Francisco se apresuró a mirar hacia atrás, hacia la sala del hospital. Por suerte, Antonio, que estaba dentro de la sala, no podía escuchar lo que decían en la puerta.
—Por supuesto, pero no tanto como a ti, Sofía. ¿Cómo te fue en tu luna de miel con Julio?
—¿Qué luna de miel? ¡No digas tonterías!— Sofía respondió molesta. Ellos no se hab