Las palabras de Sofía golpearon en el blanco, y Antonio se quedó estupefacto y sin palabras.
Lo mejor sería que el niño no fuera suyo para evitar problemas.
Sin embargo, si eso no fuera el caso...
Antonio se negó a pensar en esa posibilidad.
—Ni idea, porque es imposible que el niño sea mío—insistió Antonio.
Nadie sabía si realmente pensaba así o simplemente se negaba a aceptar la realidad.
Frustrada, Sofía dijo:
—Antonio, puedes utilizar la amniocentesis para una prueba de paternidad mi