Cuando María llegó, le sorprendió ver la casa tan llena de gente.
—Bueno...
Sofía miró a Juan, que estaba detrás de María.
María no lo había traído para vengarse de Jaime, ¿verdad? Como anticipándose a los pensamientos de Sofía, María negó con la cabeza.
—Fue a buscarme justo cuando iba a salir de casa, así que pensé que podría traerle. No te importa, ¿verdad?
—¿Ah, sí? — preguntó Sofía, sin creerse en absoluto sus palabras.
María puso los ojos en blanco.
—Qué gano mintiéndote, ¿eh?
Sofía resopl