—Oímos que el viejo está en DF, así que pensamos visitarlo —explicó Valerio, mirando a Fabián. Esa mirada lo decía todo. Era Fabián quien quería ver a su padre.
Sofía se quedó allí, indecisa, sin saber si debía dejarles entrar o no.
Julio acudió a la puerta en su ayuda, aunque su expresión se ensombreció en cuanto vio quién estaba fuera.
—¿Qué hacen ustedes dos aquí?
—Quiero... ver... a tu abuelo, Julio —dijo Fabián entrecortadamente. Se notaba que no había hablado en mucho tiempo.
Julio frunció