Lucía se quedó muda al escuchar las palabras de Julio. No esperaba que Sofía decidiera cuidar de Diego el resto de su vida. Si ese era el caso, ella no podía hacer nada al respecto.
“No puedo pedirle a Sofía que abandone esa idea, ¿verdad?”, Lucía empezó a devanarse los sesos buscando una solución.
Mientras ella se lamentaba internamente de la imposibilidad de todo aquello, Julio habló de repente.
—Si quieres que te ayude a hacerte cargo de la familia Flores, dilo. No es del todo imposible.
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