Capítulo 20. ¿No hay luces?
Julián se dirigió a la casa grande, subió a su habitación y agradeció el no encontrarse con ningún miembro de su familia por el camino, con rapidez se dirigió a la ducha, se lamentó pronto de hacerlo, pues el agua lavó el ungüento que Natalia le había colocado sobre el golpe. Aunque, quizá podía convencerla para que le aplicara un poco de nuevo.
La idea le hizo estremecer, él cerró los ojos al recordar la mano de Natalia sobre su piel, instintivamente se llevó una mano a su erección, ¿cómo era