DIEGO
A las gemelas les parece de lo más divertido ir y venir, salpicarme con agua intentando que me una en la piscina. Las miro con fastidio, y me paso una mano por el pelo, intentando quitarme la sensación de humedad. No tengo ganas de estar aquí, pero de alguna manera, no sé cómo, me he acostumbrado tanto a esta mierda que es adictivo sentarme aquí a fumar con la misma panda de siempre.
—Y... ¿estás bien con ella?
—Brianna, deja de joderme.
—Sólo pregunto, es curiosidad.
Su curiosidad es ir