Mundo ficciónIniciar sesiónTrevor.
–Maxine, ¡Por un demonio! ¡Detente ahí! – le grito, pero ella no deja de alejarse de mí.
Ella corre como si de repente se hubiera convertido en una atleta profesional, está cabreada, lo sé por la forma en la que contonea sus caderas de forma exagerada, lo hace siempre que quiere huir de algo que le molesta.
El problema es que ella no debería estar armando semejante escena por nada, yo no







