Capítulo 32.

Trevor.

Salgo del aeropuerto sintiéndome completamente destrozado, como si hubiera estado en una corrida de toros, solo que el de la corrida no era el toro, era yo, el idiota al que le vieron la cara, el mismo imbécil del que Maxine decidió burlarse sin importar absolutamente nada.

Suelto un suspiro y saco mi celular del bolsillo interno del blazer, son las diez de la noche, se supone que Rose me está esperando en la oficina, pero de

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