—No me importa, entonces. —Sacó el celular y empezó a marcar—.
Sabes que en el momento en que su celular timbre, así sea una vez, sabrá que pasa algo.
Así que te doy otra opción: tómate el puto día y soluciona tus mierdas.
Si me vuelvo a dar cuenta de que la estás jodiendo... —se acercó más a él—
te voy a joder como no tienes idea.
Ya para esta estupidez, Renzo.
Renzo lo empujó y fue hacia la puerta rápidamente.
—¡Renzo! —lo volvió a llamar Dante—.
Cuando vuelvas mañana, espero que no le fa