Elena se quedó inmóvil en el pasillo, mirando su teléfono.
Más cerca de lo que crees.
Las palabras se repetían en su mente.
Sus dedos se sentían fríos.
Sophia no se había ido.
Estaba en algún lugar cercano.
En algún lugar conectado con esa casa.
Elena levantó lentamente la cabeza y miró a su alrededor.
La mansión de repente se sentía diferente.
Cada pasillo.
Cada puerta.
Cada rincón silencioso.
Cualquiera podía estar ocultando algo.
Cualquiera podía estar observando.
Su corazón comenzó a latir