Elena siguió caminando.
No miró atrás.
Ni una sola vez.
El sonido de la ciudad se hizo más fuerte a medida que se alejaba de la clínica. Los coches pasaban. La gente hablaba. La vida continuaba como si nada hubiera cambiado.
Pero para ella, todo había cambiado.
Su pecho aún se sentía tenso, pero sus pasos eran firmes.
Había tomado su decisión.
Ahora tenía que vivir con ella.
Después de unos minutos, redujo la velocidad y se detuvo en una esquina tranquila de la calle.
Su teléfono seguía en su m